lunes, 2 de marzo de 2009

Mensaje de los Obispos al pueblo Dominicano

Mons. Pablo Cedano Cedano

La Conferencia Episcopal Dominicana en su acostumbrado Mensaje del 27 de febrero al país, analiza la realidad en que está viviendo la nación en relación a la violencia que sigue avanzando y creando un estado de inseguridad y de inestabilidad que a todos preocupa.

En su documento los Obispos ven la necesidad de unir esfuerzos en la construcción de la paz, muestran preocupación por el alto índice de violencia y criminalidad existente en el país, aún por parte de las autoridades civiles y militares, lo cual crea tensión y desequilibrio a la ciudadanía en general.

Lamentan la corrupción estatal en la administración pública, la carestía de los servicios públicos y de los productos de primera necesidad por el afán de lucro sin importar los medios, todo lo cual se constituye en delito y violencia en contra de los bienes y servicios del Estado y de los consumidores.

Entre otros males, los Obispos señalan también el sufrimiento de la sociedad por el incremento de la criminalidad, robos, narcotráfico, muertes, violencia intrafamiliar, divorcios, abortos clandestinos, desempleos, nuevos sectores de pobreza extrema, alcoholismo, sexualismo, pérdida de nuestros valores culturales tradicionales, y el incremento de anti-valores propios e importados.

Por otra parte los Obispos solicitan a todos los sectores público y privados, al Estado, a los empresarios, economistas y al pueblo en general, asumir la cuota de esfuerzo correspondiente a cada grupo y personas para que salvemos y desarrollemos nuestro país y volvamos a trabajar y dormir con tranquilidad.

Ven como necesario reforzar más la educación para la creación de una conciencia ciudadana, aplicar la justicia social, entender el sentido social y de bien común de la riqueza.

Los Obispos tocan también el tema de la ecología y condenan la deforestación indiscriminada, especialmente en las cuencas de los ríos, contaminación de ríos y cañadas, y del medio ambiente por la basura, ruidos, humo de industrias y carros…

Esperamos y oramos al Señor para que las propuestas de las siete comisiones que trabajaron arduamente en la Cumbre, y que fueron presentadas al Señor Presidente de la República, sean profundizadas, planificadas y ejecutadas por orden de prioridades y posibilidades para bien del país, especialmente de los más pobres, teniendo presente que el mal se vence a fuerza del bien, y que nada es imposible para Dios.

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